domingo, 11 de enero de 2015

ERRORES EN LA PREPARACION DEL MARATON parte 3ª


·         5º. Intensidades inadecuadas en los entrenamientos.

Tenemos la idea de que por entrenar más rápido vamos a competir también más rápido. Esto tiene cierto matiz, me explico.
Si tu entrenamiento diario lo vasas siempre en ir con el gancho, en tirar fuerte, ritmos vivos...etc., lo único que vas a conseguir es sin ninguna duda, fatiga y sobre entrenamiento, los preámbulos de alguna lesión larga y duradera. El sobre entrenamiento no es una patología fácil de detectar ya que no existe una manera fiable o un síntoma determinante que nos diga de forma segura que estamos sobreentrenando. Bajamos el rendimiento de forma continua y prolongada, y ¿Qué hacemos? Pues en vez de descansar, entrenamos más, para compensar. Ojo no hablamos de que tengas un mal día o que en alguna sesión estés más flojo o débil, hablamos de algo más prolongado.
También lo notamos en las pulsaciones que tenemos en reposo, una subida del mismo puede ser un síntoma.
Por ello hay que alternar sesiones de alta intensidad con otras de baja intensidad. Que no de miedo a ir despacio, no hay nada como una sesión con un grupo, charlando y disfrutando de una sesión ligera que nos permita recuperar y preparar nuestro cuerpo para otro día mas intenso.

·         6º. No dejarse dominar por los planes de entrenamiento.

Soy de los que piensan que un buen plan de entrenamiento es la base del éxito.
Si sales a correr día tras día de la misma manera y sin ninguna planificación, no estarás entrenando los distintos aspectos que te harán avanzar, como pueden ser la velocidad o la resistencia. Se tienda a la rutina, al aburrimiento y sobre todo perdemos la motivación, una de las claves para realizar tu objetivo.
Si no tienes un plan es más fácil saltarse un día de entrenamiento, sin embargo si planificas las jornadas, te ayuda a salir de casa y vencer la pereza.
Ahora, todo esto tiene sus peros. No seas un esclavo de tu Plan de Entrenamiento. Se flexible contigo mismo, permitiendo adaptaciones a tu plan de entrenamiento debido a los imprevistos del día a día, pero siempre respetando los lineamientos presentes en tu plan.
Si un día estas muy cansado, con mucho sueño, tu jornada de trabajo ha sido dura, no hay nada como tumbarse en el sofá y leer, ver la tele o hacer lo que te dé la gana. Sobre el papel habrás perdido un día de entrenamiento, pero la realidad es que has protegido a tu cuerpo y a tu mente.
Haz caso a tu cuerpo, él es sabio y te dirá que hay momentos para cambiar el chip. También lo agradecerá tu familia, por ejemplo ese día que no bajas a entrenar, haz algo diferente con ellos, estarás demostrándolos al mismo tiempo que hay cosas más importantes que correr.
Así que el día que no puedas entrenar, olvídalo y salta página, no intentes recuperarlo, sería contraproducente y conseguirías un resultado opuesto al que persigues.