viernes, 6 de febrero de 2015

ERRORES EN LA PREPARACION DEL MARATON y 4º


·         7º. Planificar bien las competiciones anteriores.

Como si se tratase de una progresión es como debemos de tomarnos la preparación de cara al maratón. De los 3 o 4 meses que dedicamos a ponernos a punto para la carrera, tenemos que ser capaces de programar por lo menos un par de carreras. Se recomienda que cuando llevemos un mes y medio aproximadamente, corramos una carrera de 10 km y cuando quedan entre 3 y 4 semanas para la prueba nos metemos una media maratón.

Ahora, mucho cuidado con los ritmos que ponemos en estas carreras, deben de ser controlados y con sensaciones. Sobre todo el medio maratón, que es una prueba que nos va a permitir poner en práctica el ritmo del maratón y poder comprobar cómo nos sienta y como acabamos.

Ir a batir marca a poco del maratón no tiene sentido, el desgaste que puedes tener lo vas a pagar al final.

Además debemos de centrarnos en la preparación y dejar de mezclar otras pruebas más explosivas, que combinándolas con la carga de kilómetros que implica el maratón lo único que nos pueden provocar es lesiones, que nos aparten del objetivo final.

Si quieres batir marcas en otras distancias, hazlo pero fuera del periodo del plan para el maratón. Como dicen en muchos pueblos “no mezclemos las churras con las merinas”.

 

·         8º. No dar importancia a aspectos personales

Problemas personales, familiares, negocios o laborales, son aspectos que nuestro cerebro no puede apartarlos de golpe y sacarlos para fuera. El cerebro no descansa, está constantemente funcionando y el efecto que puede producir en nuestro aspecto físico es muy importante y no debemos de olvidarlo. He leído por ahí que el 20% del oxígeno de nuestro organismo se lo lleva este órgano, pues fijaros si bajamos a entrenar y en nuestra almendra le ronda algún problema, no seremos capaces de levantar los pies del suelo.

Al igual que hay que hacer caso al cuerpo, también se lo debemos de hacer a nuestro cerebro. Aparquemos por un día la carrera y centrémonos en esos problemas.

Seguramente habréis comprobado todos que los problemas cotidianos los dejamos atrás cuando nos pegamos un entrenamiento duro, pero si son de una índole más grande, ya sabéis, lo primero es lo primero, maratones hay muchos y durante todo el año.

 

·         9º. Desconocer el entrenamiento invisible

El descanso, la recuperación, la alimentación, la hidratación y visitar el Fisio. Estos aspectos no son menos importantes que el plan de entrenamiento que nos marcamos, si olvidamos estos aspectos todo el trabajo que hayamos hecho se habrá ido al traste.

Nuestro cuerpo es una maquina perfecta, pero necesita que no le obliguemos hasta el punto de que nos diga ¡basta! Tenemos músculos, tendones, pies, espalda…que necesitan aliento y recuperación, para tenerlos siempre a punto para que nos respondan. Aumentar la ingesta de líquidos para estar siempre bien hidratados, poner en nuestra dieta más hidratos que proteínas, no abusar de las grasas dañinas, cuidado con el alcohol …en definitiva ser un poco más saludable, aunque sin pasarnos que luego nos volvemos mustios.

No olvidemos este entrenamiento invisible y como dicen una letra de una canción “lo invisible existe porque no se ve”.

 

 

·         10º. Dejarse arrastraR por las emociones.

Debemos de ser muy racional durante toda la carrera, saber leer constantemente lo que va pasando por nuestro organismo, incluso adelantarnos a cualquier problema que nos pueda venir. Por ejemplo si empezamos a tener un pequeño calambre en una pierna, pues bajas el ritmo y e intentas que se pase, ya que si sigues tirando al mismo ritmo lo más probable es que vaya a más.

Mucho cuidado con la euforia. Venimos de una preparación exigente y los primeros kilómetros nos encontramos fuertes y nos comeríamos el asfalto, incluso cuando pasamos delante de algún familiar o amigo, intentamos tirar. Ojo con esto que el maratón es muy largo y ese sobresfuerzo lo vamos a pagar más adelante.

Si hacemos todo bien, minimizamos el fracaso y los errores, pensar que nos lo jugamos todo en un día.

INTELIGENCIA Y CONTROL…

Y SOBRE TODO A DISFRUTAR DE ESTA EXPERIENCIA QUE OS VA A MARCAR EL RESTO DE VUESTRA VIDA.

domingo, 11 de enero de 2015

ERRORES EN LA PREPARACION DEL MARATON parte 3ª


·         5º. Intensidades inadecuadas en los entrenamientos.

Tenemos la idea de que por entrenar más rápido vamos a competir también más rápido. Esto tiene cierto matiz, me explico.
Si tu entrenamiento diario lo vasas siempre en ir con el gancho, en tirar fuerte, ritmos vivos...etc., lo único que vas a conseguir es sin ninguna duda, fatiga y sobre entrenamiento, los preámbulos de alguna lesión larga y duradera. El sobre entrenamiento no es una patología fácil de detectar ya que no existe una manera fiable o un síntoma determinante que nos diga de forma segura que estamos sobreentrenando. Bajamos el rendimiento de forma continua y prolongada, y ¿Qué hacemos? Pues en vez de descansar, entrenamos más, para compensar. Ojo no hablamos de que tengas un mal día o que en alguna sesión estés más flojo o débil, hablamos de algo más prolongado.
También lo notamos en las pulsaciones que tenemos en reposo, una subida del mismo puede ser un síntoma.
Por ello hay que alternar sesiones de alta intensidad con otras de baja intensidad. Que no de miedo a ir despacio, no hay nada como una sesión con un grupo, charlando y disfrutando de una sesión ligera que nos permita recuperar y preparar nuestro cuerpo para otro día mas intenso.

·         6º. No dejarse dominar por los planes de entrenamiento.

Soy de los que piensan que un buen plan de entrenamiento es la base del éxito.
Si sales a correr día tras día de la misma manera y sin ninguna planificación, no estarás entrenando los distintos aspectos que te harán avanzar, como pueden ser la velocidad o la resistencia. Se tienda a la rutina, al aburrimiento y sobre todo perdemos la motivación, una de las claves para realizar tu objetivo.
Si no tienes un plan es más fácil saltarse un día de entrenamiento, sin embargo si planificas las jornadas, te ayuda a salir de casa y vencer la pereza.
Ahora, todo esto tiene sus peros. No seas un esclavo de tu Plan de Entrenamiento. Se flexible contigo mismo, permitiendo adaptaciones a tu plan de entrenamiento debido a los imprevistos del día a día, pero siempre respetando los lineamientos presentes en tu plan.
Si un día estas muy cansado, con mucho sueño, tu jornada de trabajo ha sido dura, no hay nada como tumbarse en el sofá y leer, ver la tele o hacer lo que te dé la gana. Sobre el papel habrás perdido un día de entrenamiento, pero la realidad es que has protegido a tu cuerpo y a tu mente.
Haz caso a tu cuerpo, él es sabio y te dirá que hay momentos para cambiar el chip. También lo agradecerá tu familia, por ejemplo ese día que no bajas a entrenar, haz algo diferente con ellos, estarás demostrándolos al mismo tiempo que hay cosas más importantes que correr.
Así que el día que no puedas entrenar, olvídalo y salta página, no intentes recuperarlo, sería contraproducente y conseguirías un resultado opuesto al que persigues.